Challenging Injustice, Advancing Human Rights

← News & Stories

UUSC Condemns Guatemalan State Repression of Indigenous Community in El Estor

October 31, 2021

Traducción al español a continuación

On October 23, the President of Guatemala, Alejandro Giammattei, declared martial law in the town of El Estor, a community of about 20,000 mostly indigenous Maya Q’eqchi’ people on the shores of Lake Izabal in northeastern Guatemala. According to the President, the declaration was necessary because “armed people and groups have committed acts of violence against security forces…possibly instigated by criminal groups whose goal is to destabilize departmental and municipal authorities.”

In fact, contrary to the President’s claims, the mobilization of state security forces to the Izabal region was in response to protests by El Estor residents against the Fenix nickel mine, owned by the Switzerland-based Solway Investment Group. This enormous mine has been operating in open defiance of a ruling by Guatemala’s Constitutional Court, which ordered its immediate suspension last year. While Guatemala is party to International Labor Organization Convention 169, which requires “free, prior, and informed consent” of communities for any action that would affect them, the indigenous communities of El Estor were not consulted when Fenix received its permit in 2005. In addition, the Court ruled, even though the Solway subsidiary running the mine, the Guatemalan Nickel Company, failed to complete the required environmental impact study of the region, the Ministry of Energy and Mines granted the license anyway. In effect, Solway’s Fenix project has been operating illegally and illegitimately for 16 years. What’s more, the current events in El Estor are only the most recent in Solway’s long history of displacement, corruption, and violence committed against the people of Izabal with near total impunity.

This episode also serves to illustrate a Guatemalan state that is becoming more corrupt with each passing day. Juan José Hurtado Paz y Paz, director of UUSC partner Asociación Pop No’j said, “It’s especially worrisome for what this means in Guatemala: We live in a dictatorship that represses anyone who dares to fight impunity.”

Now, the Maya Q’eqchi’ people who have organized to defend their land and their rights as recognized by international and Guatemalan law face fierce repression at the hands of state and local authorities. Residents and community journalists report that their homes and offices have been raided and searched. As stated by a journalist covering El Estor in an October 26 press conference, of particular concern is that “the justice system in Izabal works in collusion with the Nickel Company, and there may be criminal charges brought against journalists for the simple fact that they are investigating, informing, and publishing what is really happening in the area.”  As one journalist and political analyst has put it: “In El Estor, they killed democracy…the framework of corrupt institutions turned against the Q’eqchi’ people in favor of a Swiss corporation with Russian capital.”

Areas across Latin America that are rich in natural resources are prized by international mining and extraction interests that operate with the protection of state governments. The residents and environment of El Estor and the Izabal region have paid a high price for the privileges afforded to international capital, from serious health problems to crop failures, water contamination, land grabs, and deadly repression. These are precisely the kinds of factors that force people off their ancestral lands and drive thousands to migrate every year.

UUSC condemns in the strongest terms the acts of violence committed by Guatemalan authorities against the people of El Estor in recent days and the global system of colonialist capitalism that functions on the displacement and dispossession of indigenous communities.

If you are interested in supporting the indigenous Maya Q’eqchi’ people, you can write letters to:

Image Credit: iStock — lubilub

***

Este 23 de octubre, el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, decretó un Estado de Sitio en el municipio de El Estor, Guatemala, una comunidad de aproximadamente 20,000 personas en su mayoría del pueblo maya q’eqchi’, ubicada a las orillas del Lago Izabal en el noreste del país.  Según el presidente, la declaración fue necesaria porque “personas y grupos armados han realizado actos de violencia contra fuerzas de seguridad… posiblemente, por instigación de grupos criminales que tienen por objeto desestabilizar a la autoridad departamental y municipal…”

De hecho, y al contrario de las afirmaciones del presidente, la movilización de las fuerzas de seguridad del Estado a la región de Izabal se debe a las protestas de residentes de El Estor contra la mina de níquel Fenix, propiedad del Grupo de Inversiones Solway, que tiene su sede en Suiza. Esta enorme mina ha estado operando en flagrante desafío de un fallo de la Corte Constitucional de Guatemala, que ordenó la suspensión inmediata de la mina el año pasado. Si bien Guatemala firmó y ratificó el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que requiere el “consentimiento libre, previo e informado” de las comunidades para cualquier acción que las afecte, no se consultaron a las comunidades indígenas de El Estor cuando Fenix ​​recibió su permiso en 2005.  Aunado a esto, la Corte reveló que, aunque la Compañía Guatemalteca de Níquel, subsidiaria de Solway que opera la mina, no completó el obligatorio estudio de impacto ambiental de la región, Ministerio de Energía y Minas le otorgó la licencia de todos modos. En efecto, el proyecto Fenix ​​de Solway ha estado operando de manera ilegal e ilegítima durante 16 años.  Y lo que pasa en El Estor ahorita es tan solo el episodio más reciente de una larga historia que tiene Solway y la industria minera de desplazamiento, corrupción y violencia cometida contra el pueblo de Izabal con casi total impunidad.

Este momento también es un ejemplo de cómo el estado guatemalteco cada día se vuelve más corrupto. Juan José Hurtado Paz y Paz, director de la Asociación Pop No’j, coparte de UUSC, dijo: “Es especialmente preocupante por lo que esto significa en Guatemala: vivimos en una dictadura que reprime a cualquiera que se atreva a combatir la impunidad”.

Ahora, el pueblo q’eqchi’ se ha organizado para defender su tierra y sus derechos tal y como están reconocidos en las leyes guatemaltecas e internacionales, pero se enfrentan a una feroz represión por parte de las autoridades. Las y los residentes y periodistas locales denuncian que sus casas y oficinas han sido allanadas. Un periodista comunitario que cubre El Estor manifestó en una conferencia de prensa el pasado 26 de octubre que es de mucha preocupación que “el sistema de justicia en Izabal está coludido con la compañía Níquel, y posiblemente pueda venir procesos penales en contra de periodistas por el simple hecho de informar, investigar, y publicar lo que realmente ocurre en el territorio.”  En las palabras de otro periodista y analista político: “En El Estor, mataron a la democracia … el andamiaje de instituciones corrompidas se volcó contra el Pueblo q’eqchi’ para favorecer a una empresa suiza, con capital ruso”.

A lo largo de toda América Latina, las empresas mineras y extractivas internacionales ven con ojos de codicia las zonas ricas en recursos naturales en donde pueden operar con la protección de las autoridades del Estado. Las y los habitantes y el medio ambiente de El Estor y la región de Izabal han pagado caro los privilegios otorgados al capital internacional – desde graves problemas de salud y contaminación del agua a cosechas fallidas, apropiación de tierras, y represión mortal. Estos son precisamente los factores que obligan a las personas a abandonar sus tierras ancestrales y llevan a miles a migrar cada año.

UUSC condena enérgicamente los actos de violencia cometidos por las autoridades guatemaltecas contra el pueblo de El Estor en los últimos días, y el sistema global del capitalismo colonialista que funciona a base del desplazamiento y despojo de las comunidades indígenas.

Si quieres unir tu voz en apoyo al pueblo maya q’eqchi ’ en El Estor, puedes escribir a:

Crédito de la foto: iStock — lubilub

Read This Next